El sector inmologístico español se adentra en 2026 con una visión más realista y sofisticada, marcada por la diversificación de la demanda, la escasez de suelo en zonas tensionadas, la necesidad de sostenibilidad en todos los niveles del proceso constructivo y la adaptación tecnológica como nuevo estándar.
Así lo pusieron de relieve diferentes agentes del sector durante las sesiones de LoginREAL 2025, organizado por Cadena de Suministro, que sirvió como termómetro para medir las prioridades y tendencias que marcarán la evolución del mercado en los próximos años.
Un mercado cautelosamente optimista
La percepción general del mercado es de moderado optimismo, si bien matizado por un entorno de incertidumbre económica y regulatoria. El sector ha mostrado una gran capacidad de resiliencia, pero ahora se enfrenta a un entorno más complejo, donde las decisiones se toman con mayor prudencia. La estrategia de “esperar y ver” ha dado paso a un enfoque más quirúrgico, donde cada desarrollo responde a necesidades concretas.
Auge del producto llave en mano y nuevos perfiles de demanda
Ante esta situación, el producto llave en mano se ha convertido en protagonista, tanto por el lado del promotor como del usuario. Las compañías demandan cada vez más soluciones personalizadas que respondan a su operativa específica, lo que exige una mayor implicación técnica desde fases tempranas del proyecto.
Al mismo tiempo, la demanda se ha diversificado, ya no solo en función de actividad (logística, e-commerce, distribución urbana, etc.), sino también en localización geográfica. Zonas antes secundarias empiezan a captar inversiones logísticas gracias a su conectividad y precios más competitivos.
Nuevas exigencias: conectividad, seguridad y tecnología
Los activos logísticos ya no se valoran únicamente por su ubicación o tamaño. La tendencia apunta hacia plataformas con mayores niveles de conectividad, control de accesos, automatización, eficiencia energética y capacidad de adaptación a nuevas tecnologías.
Los usuarios demandan naves inteligentes, con sensores, sistemas de gestión energética, equipamientos que faciliten la robotización y estándares de seguridad más exigentes. Esta evolución está transformando el producto inmobiliario, obligando a promotores y fondos a ir más allá de los criterios tradicionales.
El reto del suelo logístico
Uno de los cuellos de botella más señalados por los expertos es la escasez de suelo logístico en zonas como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao. Los procesos urbanísticos largos, la falta de planificación y el encarecimiento del suelo están poniendo en riesgo la viabilidad de algunos desarrollos.
Además, la incertidumbre sobre los plazos administrativos desincentiva la entrada de nuevos operadores, y se convierte en un factor de riesgo relevante para promotores e inversores.
Construcción sostenible e industrializada: una obligación
El cumplimiento de criterios ESG (factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo que se tienen en cuenta a la hora de invertir en una empresa) y la presión por reducir la huella de carbono han convertido a la construcción industrializada y a las soluciones sostenibles en elementos fundamentales. Ya no se trata de una opción estratégica, sino de una exigencia de mercado, especialmente entre operadores internacionales.
Los expertos coinciden en que el cliente final está dispuesto a pagar más si el activo cumple con estándares de sostenibilidad, y que esta inversión revierte en una mayor liquidez y valorización del producto a medio plazo.
Auge de la distribución urbana
La última milla se consolida como uno de los grandes impulsores del sector inmologístico. La presión por reducir tiempos de entrega en entornos urbanos y el crecimiento del e-commerce exigen una capilaridad mayor en la red de plataformas, con instalaciones de menor tamaño, bien ubicadas y que cumplan con normativas ambientales más restrictivas.
El reto está en compatibilizar estas necesidades logísticas con la convivencia urbana, en un momento en el que la presión social sobre el impacto del transporte de mercancías en ciudades es creciente.
En resumen: un sector más técnico, estratégico y exigente
El inmologístico español ya no se mueve solo por la inercia de la demanda. Estamos ante un mercado más maduro, en el que los usuarios tienen perfiles más sofisticados, los proyectos requieren mayor planificación y personalización, y donde la sostenibilidad, la tecnología y la disponibilidad de suelo son los tres ejes que condicionarán el desarrollo futuro del sector.